Estoy seguro que más de uno ha sentido lo mismo que yo sentí el otro día y que hizo que me decidiese a inaugurar mi blog con este artículo que ahora escribo...
Era un día normal y corriente, otro de tantos en que me encontraba yo trabajando, revisando condicionados generales de pólizas de seguros, al tiempo que hablaba por teléfono con una clienta alemana sobre dónde tiene su residencia fiscal... Supongo que, como no podía ser de otra forma teniendo dos asuntos tan apasionantes entre manos, me asaltó la siguiente pregunta: ¿realmente soy yo el que está sentado delante de estos papeles y con esta tía al teléfono? Lo formularé de otra forma: ¿me siento identificado con este tío, que viste de traje la mayor parte de las horas que está despierto, que se pasa el día sentado entre papeles y que no hace otra cosa que empaparse de los problemas de otros para que ellos mientras se vayan ligeros de equipaje a jugar al golf o de cruceros por el mundo? Mi respuesta a esta/s pregunta/s... este artículo.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez que la gente que más horas os ve a lo largo del día no conoce quiénes sois en realidad? ¿Que existe un otro yo reprimido, oculto, totalmente desconocido para gente debería conoceros bastante bien, aunque sólo sea por el gran número de horas que pasan con vosotros? ¿Que algunas de esas personas con las que trabajáis, posiblemente llegarían a asustarse si viesen ese "otro" yo, ése que sólo se muestra cuando estáis delante de un futbolín, de una cámara de vídeo (rodando El Señor de las Bolitas, por ejemplo), cuando disfrutáis preparando una cena para vuestras parejas o amigos, cuando os coméis un shawarma o cuando os echáis unas cervezas (por poner ejemplos), en resumen, cuando realmente os despojáis de todos vuestros miedos y de vuestras debilidades? ¿O alguno considera que su yo más auténtico es el que se muestra cuando atiende a alumnos en clase, cuando consigue que un cliente acepte una oferta, cuando cuadra un balance o cuando vende un ordenador? ¿Significa esto entonces que la mayor parte del día somos unos farsantes?
La respuesta a todas estas preguntas creo que pasa por otra pregunta: ¿Quedaría desvirtuada la esencia de mi personalidad si, en lugar de hacer lo que hago profesionalmente, me dedicase a atender a alumnos en clase, cuadrase balances o vendiese ordenadores?
Mi opinión: Jamás antepongáis vuestro trabajo a la oportunidad de preparar una cena para vuestras niñas o de echaros unos shawarmas con amigos, porque estaréis privando a otros de lo mejor de vosotros y estaréis perdiendo ocasiones de mostraros como realmente sois...
Un abrazo a todos.
Era un día normal y corriente, otro de tantos en que me encontraba yo trabajando, revisando condicionados generales de pólizas de seguros, al tiempo que hablaba por teléfono con una clienta alemana sobre dónde tiene su residencia fiscal... Supongo que, como no podía ser de otra forma teniendo dos asuntos tan apasionantes entre manos, me asaltó la siguiente pregunta: ¿realmente soy yo el que está sentado delante de estos papeles y con esta tía al teléfono? Lo formularé de otra forma: ¿me siento identificado con este tío, que viste de traje la mayor parte de las horas que está despierto, que se pasa el día sentado entre papeles y que no hace otra cosa que empaparse de los problemas de otros para que ellos mientras se vayan ligeros de equipaje a jugar al golf o de cruceros por el mundo? Mi respuesta a esta/s pregunta/s... este artículo.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez que la gente que más horas os ve a lo largo del día no conoce quiénes sois en realidad? ¿Que existe un otro yo reprimido, oculto, totalmente desconocido para gente debería conoceros bastante bien, aunque sólo sea por el gran número de horas que pasan con vosotros? ¿Que algunas de esas personas con las que trabajáis, posiblemente llegarían a asustarse si viesen ese "otro" yo, ése que sólo se muestra cuando estáis delante de un futbolín, de una cámara de vídeo (rodando El Señor de las Bolitas, por ejemplo), cuando disfrutáis preparando una cena para vuestras parejas o amigos, cuando os coméis un shawarma o cuando os echáis unas cervezas (por poner ejemplos), en resumen, cuando realmente os despojáis de todos vuestros miedos y de vuestras debilidades? ¿O alguno considera que su yo más auténtico es el que se muestra cuando atiende a alumnos en clase, cuando consigue que un cliente acepte una oferta, cuando cuadra un balance o cuando vende un ordenador? ¿Significa esto entonces que la mayor parte del día somos unos farsantes?
La respuesta a todas estas preguntas creo que pasa por otra pregunta: ¿Quedaría desvirtuada la esencia de mi personalidad si, en lugar de hacer lo que hago profesionalmente, me dedicase a atender a alumnos en clase, cuadrase balances o vendiese ordenadores?
Mi opinión: Jamás antepongáis vuestro trabajo a la oportunidad de preparar una cena para vuestras niñas o de echaros unos shawarmas con amigos, porque estaréis privando a otros de lo mejor de vosotros y estaréis perdiendo ocasiones de mostraros como realmente sois...
Un abrazo a todos.

Has dado en el clavo Eu. Muchas veces pienso en esto, aunque la verdad es que también me siento yo mismo metiéndole mano a mis alumnas.
ResponderEliminarUn abrazo
El día 27 partimos la pana
Hum, interesante perspectiva...
ResponderEliminarpero, al fin y cabo,¿no es todo sino puro teatro? ¿es que acaso hacemos algo distinto de interpretar papeles y roles que, unas veces nos vienen impuestos, y otras veces nos hemos impuesto nosotros mismos?
El traje y la corbata no son sino simples máscaras que identifican un estatus, convirtiendo al que las porta en un esteroetipo prefijado de conducta y hábitos, a la par que quedan marginados sus sentimientos, sus auténticas habilidades y su voluntad.
Pero también crecemos cuando intepretamos ese papel en esta burda farsa, recibiendo los aplausos del público en forma de nómina a fin de mes -retención del IRPF incluida-, nómina que nos permite echarnos cervezas, comer shawarmas y comprar profilácticos fosforescentes.
Aunque cuánta razón tienes...
Un abrazo.
Me doy cuenta de lo poco metafísico que soy, y de que, las veces que he sido como soy en el trabajo, la verdad es que me han mirado mal. De todas formas no me desanimo y, aunque trabajes en un banco y lleves traje y corbata, pues puedes ser amable y simpático como es uno, sin fingir, que a la gente le gusta que de vez en cuando te relajes, sin ser informal del todo.
ResponderEliminarEu Bienvenido al: Club de los Blogueros Muertos(Manolo, Gerardo, Jesús, Eu y ErFede)